Hace poco, Royal Talens me pidió que explorara la idea de la pintura monocromática a través de un breve vídeo y un artículo. Lo primero que se me ocurrió fue bastante predecible: elegir un color, pintar un retrato con él y explicar el proceso. Blanco y negro, azul, rojo… casi cualquier color podría servir. Un color, sus matices, y poco más.
Pero para mí había una opción obvia. Si hay un color que aparece una y otra vez en mis cuadros al óleo, ese es el azul cobalto. Está presente en muchos de mis fondos, entre las figuras, en las flores y en otros elementos que rodean mis retratos. A veces ocupa solo una pequeña parte del cuadro, mientras que en otros casi define toda la atmósfera.
Así que decidí usar el cobalto para este ejercicio. Fue entonces cuando me vino a la mente una segunda pregunta: ¿por qué limitar una pintura monocromática a un solo color cuando podía trabajar con toda una familia de colores?
La gama Rembrandt Oil Colour contiene varios colores relacionados con el cobalto, y solo dentro de esta familia ya hay una gama cromática sorprendentemente amplia: 512 Azul cobalto (ultramarino), PB29/PB15; 513 Azul cobalto claro, PB28; 515 Azul cobalto intenso, PB74; 539 Violeta cobalto, PV14; 586 Azul turquesa cobalto, PB36; 610 Verde cobalto, PG26; y 682 Verde turquesa cobalto, PG50/PB74.
No son todos iguales, ni tienen exactamente la misma composición química. Hay azules, violetas, turquesas y verdes que te permiten variar bastante dentro de lo que sigue siendo la misma familia de colores. En ese momento, el ejercicio me pareció mucho más interesante.
Antes de pintar: fijándome bien en los colores
Antes de decidir qué colores iba a usar en el cuadro, quería probarlos todos. Primero miré cada color en tono puro, directamente sobre fondo blanco, y luego diluí parte de la pintura con trementina. Quería ver primero el color concentrado y luego observar qué pasaba a medida que la capa de pintura se hacía más fina y dejaba entrever más el soporte.
Primera prueba de los siete colores. Cada uno se muestra primero en tono puro y luego diluido con trementina, lo que hace que su carácter transparente o semitransparente resulte mucho más evidente a medida que la capa de pintura se va haciendo más fina.