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Consejos & Técnicas

Proceso de producción de la pintura

martes, 31 de marzo de 2020

Para obtener una pintura artística de gran calidad, se necesita un proceso de producción intensivo y especializado. Los empleados de producción de Royal Talens reciben un curso de los especialistas del laboratorio y perfeccionan sus conocimientos bajo la supervisión de los fabricantes expertos. La calidad de Royal Talens es ya todo un concepto a nombre mundial gracias a la perfecta combinación de los últimos adelantos en el mundo de la pintura artística con lo mejor de la tradición.

Laboratorio

Antes de pasar a la producción, el laboratorio elabora una fórmula única para cada color de cada tipo de pintura. En esta fase de la producción, la pintura se somete a pruebas muy exhaustivas. Una de ellas se realiza en la cámara de climatización, donde durante meses, se controla el posible envejecimiento de la pintura, tanto en el envase como aplicada sobre diferentes sustratos. El laboratorio es, además, el encargado del control de entrada de las materias primas y de mantener la calidad durante el proceso de producción. Asimismo, una tarea importante del laboratorio es la de investigar nuevas materias primas y pinturas.

Laboratorio

Pesar las materias primas

En el almacén central se guardan todas las materias primas en estado seco, como los pigmentos y las materias de relleno, y también los aglutinantes como la dextrina y la goma arábiga, que más tarde se disolverán para pasar a forma líquida. El primer paso en el proceso de producción es pesar los ingredientes secos con una exactitud de hasta el gramo. A continuación, los ingredientes se preparan para pasar a la próxima sección: la mezcla inicial. En la sección de 'mezcla inicial' se almacenan los algutinantes y aditivos líquidos. Se sacan las cantidades requeridas directamente de los barriles y se les vierten los ingredientes secos ya pesados anteriormente. Durante el vertido quedan restos de ingredientes en los sacos y se pierde la precisión. En los siguientes pasos de producción, se controla el color y la viscosidad de cada color según estándares y, si es necesario, se ajustan las cantidades de cada ingrediente.

Pesar las materias primas

Dispersar

Los pigmentos no son solubles en el aglutinante. Es necesario dispersarlos de forma constante en el aglutinante, esto es, distribuirlos homogéneamente. La dispersión se realiza en dos pasos: el primero, de mezcla inicial con una batidora, y el segundo, con el molino de tres rodillos que determinará la fineza de la pintura.

Dispersar

Mezcla inicial

Los pigmentos se suministran en forma de polvos secos, con las partículas formando grumos. Durante el mezclado inicial, las partículas se deshacen en grumos más pequeños y se esparcen homogéneamente en el aglutinante. Haciendo girar un cilindro metálico en una muestra que se toma de la pintura, se mide la viscosidad según la resistencia que ofrece la pintura. En esta fase, el poder colorante de la pintura es aún algo bajo, pero aumentará a medida que, en fases posteriores, el pigmento se muela más finamente.

Mezcla inicial

Molido de pigmentos

Mediante el molido en el laminador de tres cilindros, se trituran los grumos hasta conseguir la fineza deseada. Es importante que las partículas de pigmento no se dañen durante el proceso para que no varíen el color. Los tres cilindros de acero giran en sentido contrario el uno del otro y a diferentes velocidades. El primer cilindro gira a poca velocidad; el segundo, tres veces más rápido y el tercero, nueve o doce veces más rápido, dependiendo del tipo de laminador. Debido a la diferencia de velocidades, los grumos de pigmento se descomponen, la pintura pasa de un cilindro a otro y, finalmente, es recogida con una cuchilla rascadora.

Molido de pigmentos

Control de finura

La distancia entre los cilindros determina la finura del molido. Sin embargo, si el laminador, ya en la primera acción de molido, es ajustado a la finura deseada, puede ocurrir lo siguiente: o las partículas de pigmento son aplastadas (cambio de color), o los cilindros de acero endurecido se rompen debido a que los pigmentos a veces son extremamente duros. Por eso, el laminador primero se pone con un ajuste amplio. Una vez molida toda la pintura, el laminador es ajustado a más finura y la pintura se hace pasar por segunda vez. Ese proceso se repite cinco veces como máximo. Cuanto más fino el molido, más poder colorante tendrá la pintura. Los cilindros son huecos por dentro y son refrigerados por agua, pues, al contrario, los pigmentos se quemarían a consecuencia del calor generado por fricción. Dependiendo del carácter del pigmento y la calidad de la pintura o tinta a elaborar, los pigmentos son molidos entre 2 y 55 micron (1 micron = 1/1000 mm). Después del último molido, la pintura adquirirá su viscosidad final.

Después del molido, se mide la finura por medio de la llamada barra de Hegman. La profundidad de la ranura de la barra, indicada en micrones, aumenta gradualmente. La pintura se diluye hasta alcanzar una viscosidad determinada y se coloca en una capa muy fina sobre la barra. Cuando las partículas de pigmento son más grandes que el grosor de la película de pintura, se forman montones que son visibles sobre la superficie. Este es el punto, visible al ojo humano con luz oblicua, que indica la finura de la pintura.

Control de finura

Control de color

El color producido se compara con una muestra estándar. Ambos colores se aplican en una capa gruesa y otra fina para poder observar no sólo la tonalidad de primer plano, sino también la tonalidad de fondo. No debe haber ninguna diferencia entre el color producido y el color estándar.

Control de color

Control de estabilización

Para asegurar que sólo los productos de calidad lleguen al mercado, cada partida producida debe reposar durante un tiempo determinado y, así, podemos controlar la estabilidad de la pintura. Después del periodo establecido, se hace un control de laboratorio y después de su aprobación, se pasa al envasado.

Control de estabilización

Envasado

Los tubos se rellenan por la parte inferior; el tapón ya viene puesto. Los tubos de plástico se cierran por fusión y los de aluminio se doblan un par de veces y se sellan. Los frascos se rellenan, se cierran y se etiquetan en este orden. El último paso del envasado siempre es el de controlar si cada envase contiene la cantidad establecida.

Envasado